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lunes, 20 de enero de 2014

20 de enero

(20 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

648: en Europa, el rey visigodo Chindasvinto, instaura la monarquía hereditaria en Hispania al asociar al trono a su hijo Recesvinto.


Miniatura que representa al rey Chindasvinto. Crónica albeldense.

viernes, 17 de enero de 2014

Alarico I

Alarico I

Alarico I (gótico Allareiks 'rey de todos'), nacido en la isla de Peuce, en el delta del Danubio en el año 370 y fallecido en Cosenza en el año 410, fue rey de los visigodos (395–410) de la dinastía baltinga, hijo del caudillo visigodo Rocesthes.




Biografía

La fecha de su nacimiento se discute, dando los estudiosos como fechas probables el 370 y el 375.

Su infancia transcurrió en el interior del Imperio romano, pues su pueblo había conseguido un pacto con el emperador Teodosio I y estaban asentados como foederati en Mesia desde el año 382 (tras los acontecimientos que llevaron a la insurrección de los godos y la derrota y muerte del emperador de Oriente, Valente, en la Batalla de Adrianópolis en 378).

Acaudilló un ejército visigodo aliado de los romanos (387–395), y se proclamó rey (395–410) coincidiendo con la muerte de Teodosio I y sin que sus herederos (Arcadio y Honorio) ciertamente se enteraran. Según las crónicas de San Isidoro, «Los godos, rehusando el patrocinio de foedus romano, constituyen en asamblea a Alarico en rey suyo, juzgando que era indigno ser súbdito del poder de Roma, de cuyas leyes y compañía se habrían separado vencedores en la batalla». El rey Alarico fue crucial en el proceso de descomposición del Imperio romano de Occidente.

En el año 396 condujo las hordas visigodas a través de Macedonia, Tracia, Fócida y Beocia, atacando y arrasando las ciudades griegas de Corinto, Esparta, Argos y Megara, amenazando al gobierno de Constantinopla, pero, atacado por Estilicón, se vio forzado a replegarse. Estilicón tenía problemas con Arcadio y con la creciente influencia de su favorito Rufino, que acabaría asesinado. El joven emperador Arcadio encontraría una solución pactando con los visigodos, y consigue asentar a Alarico y sus gentes en Iliria, zona que pertenecía por entonces al imperio oriental, pero que se disputaba con la parte occidental por su proximidad a Italia. Esto pasó el problema visigodo de la zona oriental del imperio a la occidental, al alejar al peligroso Alarico de Constantinopla, y enervó a Estilicón que acabó por desentenderse de cualquier problema oriental o de Arcadio. En el año 400, envalentonado y descontento con sus nuevas tierras, quizás ansioso de poder, Alarico marchó sobre Italia para ser detenido por Estilicón, quien lo derrotó en Verona y el 6 de abril de 402 en la definitiva batalla de Pollentia forzándolo a retirarse de Italia.

Es probable que Alarico y Estilicón tratasen una tregua o alianza para hacer frente a los problemas que estaban destruyendo la parte occidental del Imperio (vándalos y godos en el norte de Italia, insurrección de las tropas de Britania y pronunciamientos de militares que se proclamaban césares, y, además, suevos, vándalos y alanos cruzando el Rin en 406). Lo cierto es que Estilicón cayó finalmente en desgracia, y el emperador Honorio acabará por mandar su ejecución en 408. Los visigodos de Alarico, aprovechando la débil situación del Imperio de Occidente, fuerzan al emperador Honorio a refugiarse en la inexpugnable ciudad de Rávena y marchan de nuevo sobre Italia, llegando incluso a saquear la ciudad de Roma en agosto del año 410 (tras tres asedios e intentos frustrados de llegar a un acuerdo con Honorio). Alarico reclamó al emperador Honorio ser nombrado general de los ejércitos del Imperio (magister militum), pretensión que no vería jamás cumplida. Sin embargo, de Roma se llevó como botín a la hermanastra del emperador, a la princesa Gala Placidia.

Desde que tomé Roma en mis manos, nadie ha vuelto a menospreciar el poder de los godos. Lo que impulsó el afán de conquistas y el deseo de aventuras dio grandeza a un pueblo necesitado de patria.
Alarico I, rey de los visigodos

Alarico siendo entrerrado, obra de 1895 por Heinrich Leutemann.


Aquel primer saqueo de la Roma clásica conmocionó al mundo civilizado de aquel tiempo, como se desprende, por ejemplo, de la obra de San Agustín, obispo de la ciudad de Hipona. Alarico empezó a soñar con el norte de África, por lo que partió hacia la Reggiana con la intención de embarcar hacía el «granero de Roma». Quizás una gran tormenta se lo impidió, lo cierto es que los visigodos eran un pueblo aguerrido y endurecido, pero no destacaban precisamente por sus conocimientos náuticos, así que el paso a África no dependía de ellos. Además, la Fortuna no le sonrió, y Alarico encontrará la muerte prematuramente en Cosenza a la edad de 35 años. Para su enterramiento desviaron el curso del río Busento a su paso por Cosenza y enterraron a Alarico y su tesoro en el lecho del río, devolviendo luego el río a su curso normal y matando a los esclavos que realizaron la obra.

Alarico fue suegro del futuro rey visigodo Teodorico I y padre de una hija que casó con Brond, rey de los anglosajones. Estos últimos fueron padres de Friwin de Morinie, bisabuelo de Cerdic de Wessex, fundador de la Casa Real de Wessex en Inglaterra.

Aunque se habla de él como el primero de los reyes visigodos, fue más bien un caudillo militar y nunca llegó a pisar la península Ibérica. La línea de reyes godos empieza propiamente con su sucesor, primo y cuñado, Ataúlfo, que, casado con Gala Placidia en 414, encontró la muerte en la ciudad de Barcino en 415. Sin embargo, lo cierto es que aunque el Reino visigodo de Tolosa como estado federado de Roma (418–476) estaba asentado en la Aquitania secunda, por lo que su política e intervenciones militares quedaban lejos de Hispania, las intervenciones de Teodorico I (418–453) en Hispania van a ser numerosas, ya sea como pueblo federado de Roma o por iniciativa propia. A pesar de todo, sólo tras la derrota visigoda en la batalla de Vouillé y el periodo llamado interregnum visigodo (507–549), tendrá lugar el nacimiento del Reino visigodo de Toledo.
wikipedia.org

jueves, 16 de enero de 2014

Reyes Godos

Reyes Godos

Alarico, Atanagildo, Leovigildo, Recaredo I, Witerico, Gundemaro, Sisebuto, Recaredo II, Suintila, Sisenando, Chintila, Chindasvinto, Recesvinto, Wamba, Égica, Witiza, Rodrigo...

Esta cantinela de nombres, que uno de mala manera recuerda, fue la pesadilla de muchos estudiantes en aquellos viejos tiempos del bachillerato con reválida de cuarto y reválida de sexto. Era la temible y temida lista de los reyes godos que se quisiera o no se quisiera había que aprenderse de memoria, al igual que en química uno no podía escaparse a saberse de carrerilla la tabla periódica de los elementos: hidrógeno, litio, sodio, potasio, rubidio, cesio, francio...

Sin embargo, de los godos o los visigodos, poco se sabe salvo aquella lista, que su gobierno duró más de dos siglos y de que fueron dispersados y desperdigados por toda la Península tras la estrepitosa batalla de Guadalete, verano de 711, cuando Rodrigo y sus mesnadas fueron diezmados por las tropas del califato Omeya comandadas por Táriq ibn Ziyad.

«Aquella lista de los reyes godos más bien desinforma que informa –explica León Arsenal–. En primer lugar, porque es bastante falsa y comienza con Alarico I, que jamás pisó Hispania. En segundo lugar, porque debiéramos sustituir la simple enumeración de nombres propios, fechas y hechos por una comprensión más global de lo que los visigodos fueron a través de las distintas etapas de su historia. Pero sobre todo, lo que debiéramos conocer de los godos es que supusieron un puente entre lo que llamamos Edad Antigua y la verdadera Edad Media que, al menos en la Península, comienza con la batalla de Guadalete».

Godos e hispanorromanos

Se trata ahora de saber un poco cómo era aquella gente, de la que muchos apenas si conocemos a los reyes godos de la Plaza de Oriente. «La sociedad hispana fue evolutiva. En un comienzo, podemos decir que había dos pueblos segregados: los hispanorromanos, que se consideraban a ellos mismos romanos, acuñaban moneda romana y se regían por las leyes romanas, con magistrados a la usanza romana, y la gens gothorum, los godos. Estos últimos ocuparon las capas altas de la administración y se regían por leyes propias. Pero, con el paso del tiempo, sobre todo a partir de Recaredo y la unificación religiosa, se fue produciendo una lenta fusión entre ambos pueblos».

Sí, la religión también fue importante en aquellos momentos. «El estado era de sustento teocrático –continúa Arsenal–. Fue la gran baza de Recaredo. Los obispos católicos sancionaban con su autoridad espiritual a la monarquía goda y esta a su vez daba poder ejecutivo al poder espiritual de esos obispos. Era como un régimen de partido único, en el que los gobernantes y altos funcionarios se elegían dentro de esa élite».

Guadalete fue el final

Guadalete significó la destrucción de aquel estado, y como subraya el historiador «es absurdo pretender que España desciende de manera directa de la Gothia, de la Hispania Goda. Pero su presencia no quedó destruida. No fueron aniquilados. Parte de ellos optaron por colaborar con los nuevos amos, sobre todo los nobles y terratenientes. Otros, se refugiaron en Asturias y Cantabria y en unión a los indígenas crearían uno de los núcleos de lo que luego se llamaría la Reconquista».

Pero, también dejaron su herencia: «Los godos fueron los sostenedores de la romanidad frente a otros pueblos bárbaros como los suevos, alanos o vándalos. Mantuvieron las estructuras romanas, aunque solo fuera porque las necesitaban para gobernar tanto territorio, pues ellos eran muy pocos. Mantuvieron las calzadas y los sistemas de distribución de alimentos y manufacturas. Se puede decir que su evolución llevó a la constitución de un estado nuevo a partir de la romanidad. Y, aún destruidos como estado legaron a la posteridad elementos clave de la romanidad como el derecho romano».

abc:  Manuel De La Fuente /  Madrid.  Día 03/11/2013



Documental

           

lunes, 13 de enero de 2014

Recaredo I

Recaredo I
                                                                                                                                                      

(13 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

587 - en España, Recaredo, rey visigodo hispánico, declara su adhesión y la de su familia a la fe católica.


Recaredo I

Recaredo I (¿? – Toledo, 21 de diciembre del año 601) fue rey de los visigodos desde el 586 hasta el 601, cuando murió en Toledo.

Hijo y sucesor de Leovigildo, combatió a los francos, a los bizantinos (aún presentes en el litoral andaluz) y a los vascones, y hubo de sofocar varias revueltas de los nobles visigodos.

El hecho más destacado de su reinado se produjo en 589, cuando convocó el III Concilio de Toledo en el que, junto con varios nobles y dignatarios eclesiásticos, abjuró del arrianismo y se convirtió al catolicismo, con lo que llevó a cabo la unificación religiosa entre visigodos e hispanorromanos, a la que aspiró su padre de forma inversa y quien, al parecer y paradójicamente, le aconsejó esta vía.