Genera Historia

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martes, 22 de septiembre de 2015

La Armada Invencible
Grandes Batallas de la Historia


Proyectada por el monarca español Felipe II para destronar a Isabel I e invadir Inglaterra. El ataque tuvo lugar en el contexto de la Guerra anglo-española de 1585-1604. El ataque fracasó pero la guerra se extendió 16 años más y terminó con el Tratado de Londres de 1604, favorable a España.



jueves, 17 de septiembre de 2015

17 de septiembre de 1497
Pedro de Estopiñán toma Melilla en
nombre de los Duques de Medina
Sidonia para la
Corona de Castilla


Pedro de Estopiñán y Virués

Estatua de Pedro de Estopiñán en Melilla.

Pedro de Estopiñán y Virués fue un militar español nacido en Jerez de la Frontera alrededor de 1470 y fallecido en el Monasterio de Guadalupe el 3 de septiembre de 1505. Vinculado desde su juventud al servicio de la casa ducal de Medina-Sidonia, debe su fama a ser el comandante en jefe del ejército del duque, Juan Pérez de Guzmán, que conquistó la ciudad de Melilla en el año 1497.


Biografía

Aunque jerezano de nacimiento, el linaje Estopiñán procedía del Alto Aragón, desde donde una rama pasó a establecerse en Andalucía durante la primera mitad del siglo XIV. Es frecuente que varios caballeros con ese apellido aparezcan en las narraciones de la época, sobre todo vinculados a otro linaje autóctono, los Guzmanes, condes de Niebla y posteriores duques de Medina-Sidonia. Uno de estos miembros, Román o Remón de Estopiñán, avecindado en el concejo de Fortún de Torres, se casó en 1470 con doña Mayor de Virués, que pertenecía a uno de los más antiguos linajes jerezanos, y fueron los progenitores de don Pedro.

A pesar de estas noticias de su familia, apenas se conoce nada de la infancia y juventud del conquistador, salvo su entrada al servicio de la casa ducal de Medina-Sidonia. Era esta una de las más importantes de la época puesto que, tras la conquista de Granada por los Reyes Católicos en 1492, la población musulmana que había abandonado la península se concentró en el norte de África, lugar desde donde efectuaban numerosos ataques a las costas peninsulares de Andalucía. Precisamente, en una de estas incursiones piratas, acontecida en junio de 1496, se halla la primera mención de Pedro de Estopiñán. Con ocasión de la pesca de almadrabas, buena parte de la comitiva cortesana de los duques, incluida la propia duquesa, Leonor de Estúñiga, se había desplazado a Conil para asistir al espectáculo; súbitamente, un barco de piratas berberiscos se introdujo entre los buques pesqueros y lograron abordar uno de ellos. Ante el peligro evidente, Pedro de Estopiñán, citado con el cargo de "Contador de la Casa del duque don Juan", embarcó en una pequeña embarcación para parlamentar con el jefe de los piratas, quien pidió una elevada cantidad de dinero por el rescate de los marinos prisioneros. Con audacia, Pedro de Estopiñán abrazó por sorpresa al musulmán y cayó con él al agua, donde fue recogido por sus hombres, lo que, evidentemente, cambió el curso de las negociaciones: el jefe de los piratas fue canjeado por la tripulación y el buque, poniendo punto final al truculento episodio de las almadrabas. Los ecos de admiración por la valentía de don Pedro no cesaron de proclamarse por todo el territorio; incluso llegaron a los anales históricos de Jerez, por lo que se puede situar esta fecha de 1496 como el primer hito de consideración en la carrera militar de Estopiñán.

Posiblemente gracias a esta demostración, cuando los Reyes Católicos autorizaron a la Santa Hermandad la dotación de un ejército para la conquista de Melilla, bajo la dirección del duque de Medina Sidonia, este eligió al valiente comendador para dirigirlo. Es posible también que facilitase la elección de don Pedro el hecho de que las tropas, suministradas por los concejos de Jerez, Medina, Arcos y Sanlúcar de Barrameda, estuviesen organizadas por tres ilustres jerezanos como él, seguramente al tanto de su brillante actividad militar: el corregidor Juan Sánchez Montiel, Francisco de Vera (Provincial de la Santa Hermandad), y Manuel Riquelme (veinticuatro -regidor- de Jerez y capitán de la Hermandad concejil). Así pues, Pedro de Estopiñán, al frente de 5.000 infantes y 250 jinetes, desembarcó en el norte de África y puso cerco a Melilla, que finalmente fue conquistada el 28 de septiembre de 1497. Tras la conquista, Estopiñán regresó a la península, no sin antes dejar una guarnición de 1.500 hombres para la defensa de la plaza, así como un ingente número de canteros, carpinteros y albañiles con el expreso mandato de reparar las fortificaciones de la ciudad y construir nuevas murallas defensivas.

La ausencia norteafricana de Estopiñán fue, empero, breve, puesto que al año siguiente los musulmanes redoblaron sus esfuerzos por recuperar la plaza perdida. Ante los nuevos ataques sufridos por la guarnición de Melilla, el duque don Juan, de acuerdo con los Reyes Católicos, decidió enviar nuevas tropas de refresco, de nuevo encabezadas por Estopiñán, a quien esta vez acompañaba otro destacado caballero de la casa ducal, García León. Al dejar a los sitiadores entre dos fuegos, el triunfo fue total ya que, a instancias del comendador, se persiguió a todos los fugitivos hasta obligarlos a asentarse en la región de Orán, más lejana y con menos medios; igualmente, un número de musulmanes no inferior a 250 fueron apresados, como posible moneda de cambio en el futuro. Aunque en el propio año 1498 aún tuvo Estopiñán que regresar por dos veces a Melilla,1 se puede dar esta fecha como el inicio de la estabilidad de los cristianos en la plaza norteafricana.

Ante la ausencia de noticias referentes a conflictos bélicos, la biografía del caballero jerezano vuelve a ser difícil en el período 1499-1503, del que no se sabe prácticamente nada aunque se puede suponer una estancia desahogada en Andalucía, dentro de la corte ducal o en su habitual residencia sevillana, situada en la actual calle Francos, donde se puede ver el escudo de armas de la familia y su lema In soli Deo honor et Gloria. Es bastante probable, igualmente, que para esta fecha ya estuviese casado con su mujer, doña Beatriz Cabeza de Vaca, emparentada con la familia del que sería gran explorador de las Américas, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, sobrino de don Pedro y doña Beatriz.

En 1503, empero, sus servicios militares fueron de nuevo requeridos por el propio Rey Católico, Fernando de Aragón, con objeto de que acudiese a Salces (Rosellón), puesto que las tropas del monarca francés Luis XII sometían a un severo cerco esta ciudad. De nuevo demostró su valía militar, puesto que dividió a sus tropas en dos grupos: el primero hostigaba la retaguardia de los sitiadores sin cesar, mientras que el segundo fue enviado al puerto para evitar que los refuerzos franceses, que habían embarcado en Colliure con destino al Rosellón catalán, pudiesen desembarcar y sumarse al resto. La maniobra fue efectiva, ya que la retirada de los invasores se produjo a finales del citado año. El rey Fernando, en recompensa a la efectiva labor de Pedro de Estopiñán, le nombró a primeros de 1504 Adelantado de Indias y Capitán General de la Isla de Santo Domingo, con lo que parecía ponerse el colofón a su carrera militar si se tiene en cuenta al prestigio y valía de los citados puestos en el organigrama político-militar de la dominación española de América.

Durante ese mismo año, Estopiñán comenzó los preparativos del viaje al Nuevo Continente, adonde se iba a establecer con toda su progenie y familia, aunque también participó activamente en la preparación de una expedición a Mazalquivir]] en 1505, en la que, sin embargo, declinó participar por los citados preparativos. Pocos días más tarde, en el transcurso de una visita al monasterio de Guadalupe, el comendador Estopiñán falleció súbitamente el día 3 de septiembre de 1505, y fue enterrado dos días más tarde en el propio monasterio. Ante este acontecimiento, los investigadores que han desgranado su biografía, especialmente H. Sancho y A. Rodríguez, han manejado la hipótesis de un envenenamiento por parte de algún enemigo suyo que se viera ofendido por las jugosas prebendas americanas dadas en su favor. La imposibilidad de demostrar tal cuestión no resta brillantez a la carrera militar del comendador jerezano, uno de los personajes más destacados de la bisagra entre los siglos XV y XVI y que, al igual que la propia época, no es una figura demasiado conocida a pesar de sus haberes.

La ciudad de Melilla, la cual sin su contribución hubiese sido imposible de conquistar, ha dedicado el nombre de una de sus plazas, la de la ciudad vieja, a la memoria de su conquistador. A pesar de su muerte, la presencia de miembros del linaje Estopiñán en América no se frustró: dos de los hijos varones del matrimonio, Pedro de Estopiñán Cabeza de Vaca y Lorenzo Estopiñán de Figueroa, acompañaron a su primo Alvar Núñez Cabeza de Vaca en la conquista del Perú, en un intento de resarcir la memoria de su padre de la afrenta por la que no pudo disfrutar de nuevas andanzas en América.



Bibliografía

·BARRANTES DE MALDONADO, P. "Ilustraciones de la Casa de Niebla." (Ed. F. Devís: Cádiz; Universidad de Cádiz, 1998).

·FERNÁNDEZ DE OVIEDO, G. "Batallas y Quincuagenas". Ed. J. B. de Avalle-Arce: Salamanca; Ediciones de la Diputación Provincial, 1989.

·SANCHO DE SOPRANÍS, H. "Los familiares inmediatos del conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán". Mauritania, 176 (1942), pp. 218-223.

·SANCHO DE SOPRANIS, H. "El comendador Pedro de Estopiñán". Madrid, 1952.

·RODRÍGUEZ DEL RIVERO, A. "Datos varios sobre Pedro de Estopiñán y la conquista de Melilla". Mauritania, 176 (1942), pp. 214-217.


es.wikipedia.org

martes, 15 de septiembre de 2015

Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias

Documental interesante sobre la defensa de Cartagena de Indias por el teniente general de la Armada Blas de Lezo en 1741

Todo lo que siempre has querido saber sobre la defensa de Cartagena de Indias, una operación anfibia, cuya victoria española supuso una humillación tal para los ingleses que han silenciado este episodio de su historia.

lunes, 14 de septiembre de 2015

El día del gran golpe
de Luis de Córdova
a la Armada inglesa

El Santísima Trinidad, buque insignia de la
Armada al mando de Luis de Córdova

La madrugada del 9 de agosto de 1780, Luis de Córdova, director general de la Armada española, estaba a punto de hacer historia con 27 navíos y algunas fragatas, en un golpe logístico que ha quedado como el mayor sufrido en toda la historia por la Royal  Navy. Acechando uno de los más grandes y ricos convoyes que partió de Portsmouth en el siglo XVIII logró la presa con una precisa mezcla de astucia y audacia sumadas a las dotes de gran navegante.

Todo había empezado semanas antes, con los espías españoles en la capital inglesa, que se hicieron con los datos de salida de un gran convoy. Inglaterra necesitaba en ese momento reforzar militarmente y avituallar a sus mejores unidades, que estaban luchando en ultramar, en las postrimerías de la guerra de Independencia Norteamericana, además de la expansión del Imperio en la India. Pero Gran Bretaña acababa de vivir, en el verano de 1779, con un terror desconocido desde tiempos de la Grande y Felicísima Armada de Felipe II, el acoso de la Armada combinada a las costas británicas. Era la primera acción importante después de que los Pactos de Familia pusieran a España en guerra con Inglaterra, un acoso por el que la población británica había abandonado incluso las localidades costeñas. Luis de Córdova capitaneaba la escuadra española y hubiera invadido Inglaterra aquel verano, pero las dudas continuas del almirante francés, Luis Guillouet, y una acción combinada del escorbuto y una epidemia de tifus echaron al traste esos planes y los obligaron a retirarse a Brest.

Luis de Córdova

Cuando la información del convoy llegó al conde de Floridablanca, este alertó a la Armada comandada por Luis de Córdova, que contaba entonces 73 años. A sus fuerzas de 27 navíos se había sumado una flotilla francesa de 9 navíos y una fragata. A los franceses no les parecía nada bien el mando de un hombre tan mayor, pero lo cierto es que Floridablanca lo defendía como uno de los más válidos marinos de la época: “El viejo ha resultado más alentado y sufrido que los señoritos de Brest”, escribía el secretario de Estado al conde de Aranda apenas un año antes, cuando fracasaron los planes por la indecisión francesa.

Luis de Córdova estuvo acechando desde el Estrecho para encontrar el rastro del convoy. Y se aprovechó de que Londres, como consecuencia del ataque del año anterior que había detenido el comercio y parado la bolsa, ya no permitía a su flota alejarse del Canal de la Mancha. A la salida del Canal, el convoy quedó con la mínima escolta, apenas tres buques, y el resto volvió a defender las islas. Tratarían de alejarse de las rutas sabidas y confiarían su suerte a la noche y el viento.

Mientras tanto, las veloces fragatas españolas escrutaban grandes superficies alrededor de la flota, que se movía con prudencia en los primeros días de agosto de 1780. Pero todos sus esfuerzos dieron fruto en la madrugada de aquel dia 9. Poco después de la medianoche, desde el “Santísima Trinidad”, el Escorial de los mares, Luis de Córdova pudo ver cómo una lejana fragata, adelantada a barlovento para rastrear la zona, lanzaba una señal, disparando sus cañones. Sin embargo, por la extrema lejanía, no se pudo contar el número de disparos que indicaba el de velas avistadas.

¿Sería el convoy? Debieron ser momentos de gran tensión hasta que la fragata, siguiendo la ordenanza y avistando numerosas velas ya en el horizonte, y no de la escuadra combinada, repitió la señal y desde el “Santísima Trinidad” pudieron contarse los disparos.

En ese momento el navegante ordenó a virar a su escuadra y calculó el rumbo para lograr que se llegase a un punto en el que, al amanecer, se encontrarían con el convoy. A su dominio de la navegación añadió una añagaza: dejó un farol en lo alto del trinquete, el palo de proa, del “Santísima Trinidad”, que confundió a los del convoy hasta el punto de dirigirlos directamente a la trampa tendida.

Amanece el día 9.  A las 4:15 de la madrugada se avista una vela en el horizonte. Inmediatamente le siguen muchas más, todas se encaminan a la luz del farol que camufla su suerte inmediata. Ellos creían que se trataba de una señal de su propio comandante.

Cuando ya es tarde, descubren su error y viran en desbandada. Luis de Córdova comienza a cañonear de manera selectiva a los aterrados ingleses para que se detengan y ordena una caza general para capturar y marinar las presas con dotaciones inmediatamente.

La réplica del  “Santísima Trinidad” en el puerto de Alicante

A las 5 de la mañana ha capturado 26 buques con 10 navíos, pero la caza continúa durante toda la jornada, aciaga para el inglés, trepidante para la combinada. Al anochecer cuentan 41 naves. Solo se escapa un bergantín chico por el Este y seis o siete pequeñas embarcaciones por barlovento, de las que solo se podrá dar caza a una más tarde. Lo hará la fragata “Nereyda”. El recuento, acabado el día 10 será de 51 naves capturadas. A las huidas hay que sumar la huida del único navío, de 74 cañones, y las dos fragatas que escoltaban el convoy.

Cuando los españoles empiezan el recuento apenas pueden dar crédito a lo que ven su ojos. Se trata de un convoy doble, apresado antes de separarse. Una mitad iba a las Antillas inglesas, con el fin de reforzar a las tropas que combaten en Norteamérica, y la otra mitad se dirigía a la India, con un valiosísima carga. Luis de Córdova, que además comprende enseguida el valor estratégico del material militar apresado, ordena a Vicente Doz que escolte las presas a Cádiz, en cuyo puerto fondean el 20 de agosto. Allí van los buques que además de pólvora en gran cantidad y armas, uniformes y vituallas para miles de soldados, portaban lingotes de oro por valor de un millón de duros (para comprender la dimensión, piénsese que el valor de tantas naves no pasaba de 600.000).

El mayor desastre logístico de la historia británica incuía 37 fragatas, 9 bergantines, 9 paquebotes; sumaba 294 cañones; portaba 1692 hombres de equipajes, 1159 hombres de la tropa de transporte y 244 pasajeros, entre ellos algunos importantes. De las fragatas había algunas de 700 toneladas, muchas de 400, más de 10 de 200 y el resto de 300 toneladas. Tres de ellas pasaron a la Armada española con los nombres de “Colón”, “Santa Balbina” y “Santa Paula”.

Las noticias de la captura hicieron caer la bolsa de Londres. El toma y daca se repetirá, varias veces casi en las mismas aguas durante los siguientes 25 años, hasta Trafalgar, pasando por las batallas del Cabo de San Vicente y la del de Santa María. En la última, en 1804, un año antes del desastre de la Armada combinada en Trafalgar, estalló por los aires la “Mercedes”, tan célebre desde hace unos años por culpa del expolio de los cazatesoros de Odyssey.

Jesús García Calero


viernes, 31 de enero de 2014

31 de Enero

(31 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1938: en Burgos, traicionando la Constitución española, se constituye oficialmente el primer Gobierno español presidido por el general Francisco Franco, que sustituye a la Junta Técnica del Estado.

Fotografia de Francisco Franco
en Reus, (1940).

jueves, 30 de enero de 2014

Catalina de Navarra

Catalina de Navarra

(30 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1483 Catalina es nombrada reina de Navarra tras la muerte de su hermano Francisco I.

Retrato de Catalina I de Navarra
( autor desconocido ).

Catalina de Foix, también conocida como Catalina de Navarra (1468 - Mont-de-Marsan, 12 de febrero de 1517), fue reina de Navarra, Duquesa de Gandía, Condesa de Foix, Bigorra y Ribagorza, Duquesa de Montblanc, Duquesa de Peñafiel, Vizcondesa de Béarn. Hija menor de Gastón de Foix, Príncipe de Viana, y de Magdalena de Francia, hermana del rey Luis XI.

Se casó con Juan III de Albret (1484) al cumplir los 16 años. De esta unión nacieron 11 hijos. La prematura muerte de su hermano mayor Francisco Febus (1483) la convirtió en reina de Navarra bajo la tutela de su madre Magdalena de Francia. Su tío Juan de Foix, segundo en orden de sucesión, amparándose en la Ley Sálica, le disputó el trono entre 1483 a 1492, reanudándose la Guerra Civil de Navarra entre beaumonteses y agramonteses. La muerte en Medina del Campo de su hija Magdalena, rehén de Fernando el Católico (1504), provocó nuevas guerras entre los monarcas navarros y el conde de Lerín (1506-1508).

La inclinación que sentían los reyes navarros por la política francesa y las negociaciones para casar a su primogénito Enrique, Príncipe de Viana, con una hija de Luis XII de Francia, fueron los argumentos que esgrimió Fernando el Católico para enviar al Duque de Alba a conquistar el Reino de Navarra en 1512. El 25 de julio de 1512, Fadrique de Toledo, duque de Alba, ocupó Pamplona. La familia real tuvo que huir y buscar refugio en el Bearne. El 23 de marzo de 1513, las Cortes de Navarra, reunidas en Pamplona y a la que sólo fueron beaumonteses, proclamaron a Fernando el Católico "Rey de Navarra".

Posteriormente en 1515 las Cortes de Castilla en Burgos, sin presencia de ningún navarro como representante, se incorporó Navarra a la Corona de Castilla. Todos los intentos posteriores por parte de Catalina y Juan de Albret por recuperar su reino fueron inútiles; sólo su hijo, en 1530, logró reinar efectivamente como Rey de Navarra en Baja Navarra o Ultrapuertos, al replegarse el rey Carlos I de España por el difícil control de la zona.


wikipedia.org

martes, 28 de enero de 2014

La Batalla de Brunete

La Batalla de Brunete: 6 al 25 de julio de 1937.


La batalla de Brunete fue un conjunto de operaciones que afectó a varios municipios del oeste de Madrid, pero que tuvo sus acciones bélicas más destacadas en el pueblo de Brunete. La ofensiva lanzada por el Ejército repúblicanoi, pretendía reducir la presión que las tropas nacionales estaban ejerciendo sobre la capital de España y que amenazaban con tomar la ciudad. Al mismo tiempo pretendían restar efectivos a los sublevados, que habían empezado en marzo de ese año una campaña para ocupar toda la cornisa cantábrica. De haber derrotado a los nacionales en el enfrentamiento de Quijorna, el general republicano Miaja pretendía un avance rápido hacia Extremadura.

La ofensiva inicial republicana que pretendía aliviar la presión sobre Madrid fue un éxito y se conquistó el pueblo. Pero la resistencia de los nacionales desmontó el plan enemigo en tres semanas.

El general José Miaja lo tenía muy claro en el verano de 1937. Si la presión sobre Madrid continuaba, las tropas de Franco entrarían en la capital y obtendrían la victoria un año después del comienzo de la Guerra Civil. Además, el molesto frente que el ejército sublevado había abierto en el Cantábrico le estaba haciendo perder la zona con mayor desarrollo industrial de España. Para aliviar esa doble presión ordenó que se atacase Brunete, para pasar a Navalcarnero y realizar una ofensiva hacia Extremadura. La sorpresa acompañó a los republicanos y tomaron el primero de los pueblos en la madrugada del 6 de julio. La férrea resistencia de los nacionales acabó, 20 días después, con los avances ordenados por Miaja.

El mando republicano sacó dos conclusiones claras. Que las maniobras de distracción solamente tenían un éxito moderado a juzgar por el gran número de bajas sufridas y los escasos frutos logrados, ya que se perdió la cornisa cantábrica. Y que, como figura en el informe de su derrota realizado por el coronel Méndez López, “de los jefes de milicias, el único que sabe leer un plano es el llamado Modesto. Los otros [Líster, Mera o el Campesinos], además de no saber, creen no necesitarlo”.


La batalla de Brunete es otro de esos episodios de la Guerra Civil en los que, teniendo la victoria en sus manos, los republicanos tiraron por la borda una oportunidad de dar la vuelta al curso de la Historia.

El planteamiento era impecable por parte de José Miaja: concentrar muchas fuerzas en el punto más débil del enemigo, romper sus líneas y avanzar recuperando la mayor cantidad de territorio posible. Pero nuevamente los líderes políticos de los milicianos impidieron una victoria que habría significado mucho para la República a la que decían defender. Y todo ello pese a que el inicio de la ofensiva se mostraba como algo prometedor. La madrugada del día 6 de julio se había cumplido el primer objetivo: tomar el municipio de Brunete.

Los 85.000 soldados que Miaja puso a las órdenes del general Vicente Rojo rompieron la defensa inicial de las cuatro divisiones, algo menos de 40.000 hombres en esos momentos, que defendían las líneas nacionales. El siguiente paso era tomar Navalcarnero y Quijorna, lo que suponía romper el frente y obtener el paso franco hacia Extremadura. Pero los generales Miaja y Rojo no contaban con tener al enemigo en casa. Los cuatro líderes milicianos (Cipriano Mera, Valentín González El Campesino, Enrique Líster y Juan Modesto) sin formación militar alguna, que supuestamente estaban a sus órdenes, decidieron que se había cumplido el objetivo prioritario de aliviar la presión sobre Madrid y no estaban dispuestos a pedir mayores sacrificios a sus hombres. Una petición que sí realizó Francisco Franco a sus oficiales, a los que ordenó resistir a cualquier precio con las cuatro divisiones, que se encontraban muy castigadas y diezmadas, mientras se recibían los refuerzos que permitiesen retomar la iniciativa.

Así, mientras que los nacionales Yagüe, Iruretagoyena, Barrón y Cabanillas, militares de probada eficacia, obedecieron las órdenes sin discutir y preparaban sus defensas, los comunistas Modesto y Líster y los anarquistas Mera y El Campesino, sin otra formación que la política, decidían dar descanso a sus tropas.

De esa manera, el 25 de julio, cuando Franco cumplió su promesa y envió una división y dos brigadas de refuerzo, sumando unas tropas totales de 65.000 hombres, derrotaron a los 85.000 republicanos y recuperaron con creces el terreno perdido. Las bajas, 30.000 republicanos y 17.000 nacionales, entre muertos, heridos y prisioneros, dejaban bien clara la diferencia en la eficacia de las dos concepciones en el modelo de guerra. Disciplina militar frente a desidia revolucionaria.

28 de Enero

(28 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1810: en España, los ejércitos napoleónicos siguen avanzando sobre Andalucía y en este día entran triunfantes en Granada.


sábado, 25 de enero de 2014

25 de Enero

(25 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1516: Al morir Fernando el Católico, su hija Juana de Castilla hereda la Corona de Aragón.

Retrato de Juana de Castilla año 1500, por
Maestro de la vida de San José.
Museo Nacional de Escultura,
Valladolid, España.

Isabel había excluido a su marido de la sucesión a la Corona de Castilla, la cual pasaba a manos de su hija Juana (casada con Felipe de Austria, apodado el Hermoso). Pero Isabel conocía de la enfermedad que su hija adolecía (por la cual era conocida como Juana la loca) y nombra regente a Fernando en caso de que Juana no quisiere o pudiere entender en la gobernación de ellos. En la Concordia de Salamanca (1505), se acuerda el gobierno conjunto de Felipe, Fernando y la propia Juana.

Sin embargo, las malas relaciones entre él (apoyado por la nobleza castellana) y su suegro, el rey Fernando el Católico, hacen que éste último renuncie al poder en Castilla para evitar un enfrentamiento armado. Por la Concordia de Villafáfila (1506), Fernando se retira a Aragón y Felipe es proclamado rey de Castilla. En 1507 muere Felipe I y Fernando el Católico vuelve de nuevo a la regencia.

Fernando continúa la política de expansión de ambas coronas, Castilla hacia el Atlántico y Aragón hacia el Mediterráneo. En 1508 se conquista la Gomera para Castilla, entre 1509 y 1511 se conquista Orán, Bugia y Trípoli y se somete a Argel. En 1515 se toma Mazalquivir. Al morir Gastón de Foix, sus derechos sucesorios al reino de Navarra pasaban a manos de Germana de Foix, esposa de Fernando.

Utilizando estos presuntos derechos sucesorios, el Tratado de Blois firmado por los reyes de Navarra con Francia en 1512, y con ayuda de los navarros beaumonteses, Fernando ocupa el reino de Navarra con tropas castellanas, unos 20.000 soldados bien equipados bajo las órdenes del Duque de Alba y además, Fernando también tiene el apoyo de su hijo, el arzobispo de Zaragoza con más de 3.000 hombres que sitiarán Tudela, donde hubo una fuerte resistencia. Las Cortes de Aragón y la propia ciudad de Zaragoza no le dieron autorización hasta principios de septiembre, tras proclamarse la bula Papal Pastor Ille Caelestis, y cuando ya quedaban pocas resistencias en el Reino.

En 1513, Fernando es reconocido como rey de Navarra por las Cortes navarras (a las que sólo asistieron beaumonteses). Entre 1512 y 1515 Navarra forma parte de la Corona de Aragón. Finalmente, en 1515 en las Cortes de Castilla reunidas en Burgos se declara la anexión del territorio. A esta reunión no acudió ningún navarro.

A la muerte de Fernando en 1516, le sucede como regente el Cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros para pasar las dos coronas a su nieto, hijo de Juana y Felipe: el futuro Carlos I.

"wikipedia.org"

25 de Enero

(25 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1232: en Cáceres (España), un ejército formado por fuerzas de las Órdenes Militares y del obispo de Plasencia reconquista la ciudad de Trujillo.


La conquista definitiva de Trujillo estaba reservada para el día de San Pablo, 25 de enero de 1232. Capitaneados por el obispo de Plasencia Don Domingo I, las ordenes militares de Alcántara, Templarios y Santiago con varios fonsados de caballeros y una quinta columna de mozárabes con un tal Fernán Ruiz al frente que consiguieron tomar por el interior la Puerta Occidental, abriéndola a los sitiadores, de esta manera consiguieron vencer a los musulmanes tomando la Villa y el Castillo.

La leyenda nos habla de un milagro en que se aparece Nuestra Señora la Virgen toda iluminada y guerrera haciendo caer en tierra a lo morisma lo que aprovecha a los cristianos para su Victoria, y desde entonces esta puerta de Poniente pasará a llamarse del Triunfo. Más tarde colocarían en una hornacina interior sobre la Puerta una imagen de Nuestra Señora (tradición).

El carácter Mariano de la ciudad se refuerza en este mismo momento cuando el prelado placentino bendice las ruinas venerables de la basílica cisterciense. La Iglesia ya estaba dedicada a Santa María el siglo anterior, Don Domingo I de Plasencia le añadió el título de Mayor reanudándose enseguida su interrumpida construcción al mismo tiempo que dan caña a las de Santiago y San Andrés lo que se demuestra con los sillares signados de canteros, algunos de ellos habían participado en la construcción de la catedral de Plasencia y vemos sus firmas repetidas en estos templos.

La iglesia de Santa María la Mayor es un museo de la historia plasmado en sus diferentes muros, estribos, contrafuertes, columnas, nervaduras y ménsulas. El resto más antiguo nos lo encontramos en el sótano de la Sacristía, dos hiladas de hermosa sillería con grosores característicos, es la pared sur de un viejo edificio con una entrada sobre la cual está la actual puerta de la Sacristía comiéndose el muro posterior que separa la gran nave del ábside. Este templo merece trabajo especial.

"Alfonso Naharro"

jueves, 23 de enero de 2014

23 de Enero

(23 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1810: en España, los franceses avanzan fácilmente por Andalucía y se apoderan de Jaén y Córdoba.

Museo del Prado Image José Casado del Alisal.
La rendición de Bailén o La Capitulación de Bailén. 1864.


miércoles, 8 de enero de 2014

Puerto de Egmont, en poder de España



(8 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1766 - en las Islas Malvinas, una flotilla inglesa se apodera del puerto de Egmont, en poder de España.



Asentamiento británico en
Port Egmont

Cuando Lord George Anson regresó a Inglaterra después de su expedición de piratería alrededor del mundo en 1744 propuso establecer una base en las Malvinas. En 1745 el embajador español en Londres tomó conocimiento de que se estaba preparando una expedición para ocupar las islas, efectuándose una protesta diplomática. El gobierno británico respondió que sus navegantes las habían descubierto y que las visitaron en el siglo XVI. España respondió que las islas eran adyacentes al continente americano y que también sus navegantes las visitaron en el mismo siglo, por lo que la expedición fue paralizada. 

La corona británica, consciente de que las islas abrían parte del océano Pacífico a sus intereses comerciales, organizó una expedición que fue preparada en secreto para evitar los reclamos españoles. Según consta en los mismos documentos ingleses, en el Reino Unido se informó que la expedición se dirigía a las Indias Orientales, aunque esto se trataba de una ficción (a blind). El verdadero destino fue revelado a los tripulantes el 22 de octubre, antes de abandonar Río de Janeiro. A su mando, el comodoro John Byron arribó a las islas en enero de 1765 —un año después del desembarco francés— y estableció una base temporal a la que nombró como Port Egmont en homenaje al Lord del Almirantazgo conde de Egmont, ubicada en el paraje previamente bautizado por Bougainville como Poil de la Croisade y llamado por los españoles Puerto de la Cruzada, sobre la isla conocida por éstos como Trinidad (la principal de las Sebaldinas), que fue renombrada como isla Jason en honor al nombre del barco de Byron. Éste reclamó las tierras para la corona británica, aunque no registró la fecha del hecho: 

Tomo posesión de este puerto y de las islas adyacentes en nombre de su Majestad el Rey Jorge III de Gran Bretaña, y las nombro Islas Falkland.

Debido al entusiasta reporte de Byron, Inglaterra decidió enviar otra expedición para establecer una base permanente, este segundo envío británico arribó a Puerto Egmont el 8 de enero de 1766, comandado por el capitán John Macbride. En marzo de 1766 los ingleses advirtieron la presencia de naves francesas en la zona. Para el 2 de diciembre de 1766, ambos ocupantes conocían la presencia del otro, y Macbride intimó sin resultado la evacuación de Port Louis sin delatar el emplazamiento de Port Egmont. Localización de Port Egmont. En vista de la situación, y luego de la retirada francesa, la corte española ordenó expulsar cualquier asentamiento británico en el área. 

Fueron enviados barcos españoles en busca del establecimiento británico. El capitán de fragata Domingo Perler, a bordo del chambequín Andaluz, salió de Montevideo el 23 de diciembre de 1768 y el teniente de navío Francisco Gil y Lemos zarpó de Buenos Aires en diciembre de 1768 en la fragata Santa Rosa, ambos sin resultado. En febrero de 1770, la fragata española Santa Catalina, al mando del capitán de fragata Fernando de Rubalcava, localizó finalmente Puerto Egmont; hubo un intercambio de acusaciones pero las hostilidades no pasaron de ese punto. Sin embargo España organizó desde Montevideo una flotilla al mando de Juan Ignacio de Madariaga, con órdenes de desalojar a los ingleses. La formaban las fragatas Industria, Santa Bárbara, Santa Catalina y Santa Rosa y el chambequín Andaluz, que zarparon de Montevideo el 11 de mayo de 1770. El 4 de junio el escuadrón español se presentó ante Puerto Egmont y tras intercambiar mensajes con los ingleses y no obtener una respuesta favorable decidió proceder al desalojo: Puerto Egmont se rindió el día 10, luego de algunos disparos.

Inglaterra interpretó la acción española como una afrenta al honor nacional, y reaccionó enérgicamente; al poco tiempo, el conflicto amenazaba con desembocar en una guerra. Francia estaba atada a España por el Pacto de Familia, por lo que debía apoyarla ante un eventual esfuerzo bélico; sin embargo su actitud se limitó a la retórica: recomendó al rey de España, Carlos III, que aceptara el compromiso de permitir a Inglaterra el reinstalarse en Puerto Egmont sin que esto significara un renunciamiento a los derechos españoles. El 22 de enero de 1771 los contendientes firmaron una declaración, en la que Su Majestad Católica se comprometía a: 

(...) dar órdenes inmediatas, a fin de que las cosas sean restablecidas en la Gran Malvina en el Puerto denominado Egmont exactamente al mismo estado en que se encontraban antes del 10 de junio de 1770. 

Pero luego el texto agrega que: 

(...) el compromiso (...) de devolver a S.M. Británica el Puerto y Fuerte de Puerto Egmont no puede ni debe afectar, de ninguna forma, la cuestión del derecho anterior a la soberanía de las Islas Malvinas también llamadas Falkland. 

La firma de esta declaración supuso una solución pasajera al conflicto, para algunos especialistas, empero, debilitó la posición de España. Metford, por ejemplo, sostiene que la acción española de restaurar el statu quo ha sido un factor de incomodidad entre los defensores del caso argentino. Sin embargo, relativiza el valor legal de ese argumento, al afirmar que el arreglo había reducido el problema a una situación de facto, en donde las consideraciones jurídicas no habían tenido ningún lugar. Además, agrega que la posterior evacuación británica de 1774 había resuelto el problema sin insistir en el aspecto legal. 

Gustafson coincide en líneas generales. En su opinión, al recuperar Puerto Egmont Inglaterra había conseguido una suerte de tácito reconocimiento de sus derechos, por lo que el statu quo no había sido restaurado. Pero luego aclara que el inciso incluido en la declaración que afirma que "todas las cosas serán inmediatamente restauradas a la situación precisa en que estaban antes del 10 de junio de 1770" dejaría los derechos de fondo afuera de la discusión.


martes, 7 de enero de 2014

Niceto Alcalá Zamora


(7 de Enero)

Tal día como hoy en el año:

1936 - En España, el presidente de la Segunda República, Niceto Alcalá Zamora, decreta la disolución de las Cortes y convoca elecciones para el 16 de febrero.


Niceto Alcalá-Zamora

Niceto Alcalá-Zamora y Torres (Priego de Córdoba, 6 de julio de 1877 – Buenos Aires, 18 de febrero de 1949) fue un jurista y político español, primer presidente de la Segunda República Española.

Alcalá-Zamora fue un portento intelectual; a la temprana edad de 17 años era licenciado en Derecho y a los 22 años, Letrado del Consejo de Estado. Al cumplir los 40 años, ya era conocido como un abogado de gran prestigio, y se hizo cargo de la cartera del Ministerio de Fomento en el gobierno de Manuel García Prieto, marqués de Alhucemas. Era el destino, casi lógico, de un político que durante toda su vida y desde muy joven había hecho gala de sus ideas liberales y monárquicas, lo que le llevó en su juventud a entrar en el Partido Liberal, liderado entonces por figuras tan ilustres como Práxedes Mateo Sagasta y Segismundo Moret. Sin embargo, era un encargo envenenado, teniendo en cuenta que en 1917, España encontraba grandes dificultades en producir alimentos en cantidad suficiente y la Primera Guerra Mundial estaba poniendo en peligro los canales tradicionales de abastecimiento.

Aquel gobierno no sobrevivió ni siquiera un año, pero aún volvería a ser ministro, en este caso de la Guerra. con García Prieto en el último Gobierno constitucional de la monarquía de Alfonso XIII. El gabinete, como la mayoría de los que se habían formado después de las muertes de Antonio Cánovas del Castillo (1897) y de Sagasta (1903), era inoperante.

Cuando se reunieron las Cortes Generales el 23 de mayo de 1923, el hemiciclo estaba formado por 22 agrupaciones distintas: demócratas, liberales, izquierdistas, liberales, liberales agrarios, reformistas, nicetistas, conservadores, ciervistas, mauristas, regionalistas, republicanos, socialistas, unionistas monárquicos, nacionalistas catalanes, nacionalistas vascos, integrantes de la Liga Monárquica Vizcaína, tradicionalistas carlistas, católicos, clases mercantiles, agrarios, integristas e independientes. En definitiva, era imposible gobernar.

Niceto Alcalá-Zamora había ocupado distinguidos cargos político-administrativos y se distinguió como orador en las Cortes, desde que fue elegido diputado por La Carolina en 1905. Fue director de Administración Local y subsecretario de Gobernación. También se mantuvo al tanto de la discusión de las mancomunidades, un programa presentado por José Canalejas con el fin de solventar el problema de la configuración territorial española. Durante todo este tiempo estuvo al servicio del Partido Liberal del conde de Romanones, pero finalmente se adscribió al Partido Liberal Democrático (PLD) de Manuel García Prieto y desde entonces, comenzó su carrera ministerial, tanto en Fomento como en Guerra.

Por todo ello, en cuanto el general Miguel Primo de Rivera dio el golpe de Estado (septiembre de 1923) e instauró el Directorio Militar, muchos españoles acogieron con entusiasmo y cierto alivio el nuevo régimen, pero Alcalá-Zamora fue modificando su postura política hasta convertirse en uno de los más firmes opositores al régimen dictatorial del general Primo de Rivera y de la monarquía alfonsina, principal baluarte de la dictadura militar.

Así, el 13 de abril de 1930, cuando el general Primo de Rivera ya había dimitido de su cargo y había sido sustituido por el general Dámaso Berenguer, que tenía el encargo de Alfonso XIII de volver al régimen constitucional de 1876, Alcalá-Zamora pronunció un famoso discurso en el teatro Apolo de Valencia en el que retiró su apoyo y confianza a la monarquía, reivindicando una república basada en un modelo similar a la Tercera República Francesa, esto es, apoyada en las clases medias y en los intelectuales.

lunes, 6 de enero de 2014

Fernando III de Castilla


(6 de Enero)

Tal día como hoy en:

1233 - Fernando III de Castilla inicia el sitio de la ciudad de Úbeda que culmina con su capitulación.




Durante su reinado se unificaron definitivamente las coronas de Castilla y León, que habían permanecido divididas desde la época de Alfonso VII el Emperador, quien a su muerte las repartió entre sus hijos, los infantes Sancho y Fernando. Durante su reinado fueron conquistadas y arrebatadas a los musulmanes, en el marco de la Reconquista, entre otras plazas, las ciudades de Córdoba, Sevilla, Jaén y Murcia, obligando con ello a retroceder a los reinos musulmanes, que, al finalizar el reinado de Fernando III el Santo, únicamente poseían en la Península Ibérica las actuales provincias de Huelva, Cádiz, Málaga, Granada y Almería. Fue canonizado en 1671, siendo papa Clemente X, y reinando en España Carlos II.